Representación del Gobierno de Campeche en el Distrito Federal

Personajes Ilustres

27/12/2013 11:47

pablo garcia

Pablo García y Montilla

(1824-1895)

 Abogado y político. Nació en la ciudad de Campeche e1 24 de enero de 1824 en el número 61 de la hoy calle 61, antes calle La Paz. Vino al mundo en un modesto hogar formado por el peluquero Sebastián García y la modista María Francisca Montilla, originaría de Nueva Orleáns. Fue uno de los fundadores de este Estado.

 Después de cursar la primaria en una escuela local, pasó al seminario Clerical de San Miguel de Estrada.

 Posteriormente a la Universidad de Yucatán, de la que obtuvo el título de Licenciado en Leyes y el de Abogado del Tribunal Super1or de Justicia en 1850. Antes fue catedrático de filosofía en el mismo Colegio de San Miguel.

 Fue síndico del Ayuntamiento de Campeche, Juez de primera instancia de lo Criminal, Juez de Distrito y Secretario de la Jefatura Política.

 En 1848 fue Secretario del Jefe de la División de Operaciones en campaña contra los indios sublevados. A principios de 1857 se puso al frente del movimiento liberal en Campeche y fue postulado a diputado local por el Distrito.

 En decreto del 18 de mayo de 1858, el Distrito se erigió en Estado y fue designado el licenciado Pablo García como Gobernador, y don Pedro Baranda como Comandante General.

 Uno de los actos que más honran a Don Pablo García fue la fundación del Instituto Campechano, por decreto del 26 de octubre de 1859, colegio de segunda y alta enseñanza en el edificio del Colegio Clerical de San Miguel de Estrada.

 También organizó la Guarda Nacional, poniendo la de cada Partido a las órdenes del Jefe Político.

Aplicó las Leyes de Reforma, estableciendo el Registro Civil y secularizando los cementerios.

Fomento la instrucción pública creando nuevas escuelas y mejorando las existentes.

Abolió los caciques y las repúblicas indígenas, designando en su lugar Compañías de Guardia Nacional, deslindó las funciones municipales de las judiciales en las poblaciones menores, organizo la administración de justicia creando Tribunales de primera y segunda instancia y un Tribunal Superior y abolió las cuotas , sujetando a sueldo fijo a los empleados del ramo judicial.

Suprimió monopolios de harina de trigo y reorganizó la Hacienda Pública, poniendo fin a la venta de indígenas de Yucatán. Tomó posesión por segunda vez como Gobernador de Campeche el 15 de diciembre de 1867, periodo que debía terminar el 16 de septiembre de 1871, pero dado que tenía enemigos poderosos entre sus colaboradores, lograron arrojarlo del poder en 1870.

En 1875, alejado de la política, fue nombrado en Yucatán Secretario de la Sala Primera y del Tribunal Superior de Justicia. Fue profesor de la Escuela de Jurisprudencia y Presidente del Consejo de Instrucción Pública, Director del Instituto Literario y Magistrado del Tribunal Superior de Justicia.

En Campeche, por decreto del 10 de octubre 1882, durante el gobierno de Don Arturo Shields, la Legislatura del Estado lo declaró Benemérito del Estado de Campeche, mandando colocar su retrato en la Sala de Sesiones. Por motivos políticos se exilió en Mérida.

Su destierro se prolongó por un cuarto de siglo, hasta su muerte.

Con la nostalgia de su tierra distante y tan cerca de su corazón y con la pérdida de sus dos hijos, el Licenciado Pablo García Montilla, falleció en Mérida e1 31 de julio de 1895.

 

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Pedro Sainz de Baranda y Borreyro

(1787 – 1845)

Marino e Industrial. Nació en la ciudad de Campeche el 13 de marzo de 1787, hijo de Pedro Sainz de Baranda y Cano, español que desempeñaba en el puerto el cargo de Ministro de la Real Hacienda y de María Josefa Borreyro de la Fuente, originaria de Campeche.

En 1805, a bordo del navío Santa Ana, participó en la célebre batalla de Trafalgar, entre flotas franco-españolas e inglesa. Por Licencia Real regresó a Campeche en agosto de 1808, pero al enterarse de que Francia y España estaban en guerra decidió alistarse nuevamente, recibiendo del Gobernador y Capitán General de la Provincia de Yucatán, el nombramiento de Comandante del pailebot de guerra Atenor, en el que zarpó de Campeche rumbo a la Habana, Cuba.

Asistió a unas conferencias en Baracoa, regresó a la Habana y finalmente a Campeche. Posteriormente navegó a Pensacola, y al volver a Campeche se dirigió a Veracruz, conduciendo armamento para el Batallón Yucateco de Castilla. Más adelante fue nombrado Ayudante de la Matrícula de Yucatán.

En febrero de 1815, por Real Orden se le comisionó en el Cuerpo de Ingenieros a cargo del detalle de las obras de fortificación de la ciudad y puerto de Campeche, y un año después fue ascendido a Teniente en el Batallón de Veteranos de Castilla.

Al restablecerse en España la Constitución de 1820, fue electo Diputado a las Corte de la Monarquía, pero no concurrió a ellas. Su serie de brillantes intervenciones en la marina española terminó cuando la naciente República Mexicana logró su independencia y vio con respeto como fue arriada la Bandera Hispana para izar el lábaro tricolor mexicano.

 Una vez consumada la Independencia nacional, el 28 de enero de 1822, el Teniente Pedro Sainz de Baranda fue electo Diputado Suplente al Congreso constituyente de México, como representante de los habitantes de una parte de Yucatán.

 Estuvo un tiempo en Veracruz participando en el asedio a San Juan de Ulúa, último refugio de los españoles.

 En 1823, el Capitán de Fragata estableció un apostadero en Campeche. Agobiado por las enfermedades y decidido a fortalecer el ámbito familiar, el 11 de febrero de 1826 se retiró de la Armada, retornó a Yucatán y comenzó a participar en otras actividades, como el cargo de Jefe Político y Comandante Militar en Valladolid, Vicegobernador de Yucatán en 1834, y al año siguiente Gobernador provisional.

 En Valladolid estimuló la industria textil, creando la fábrica de hilados y tejidos que la Guerra de Castas destruyó. En febrero de 1841 se retiró a la vida privada y falleció en la ciudad de Mérida el 16 de septiembre de 1845.

 Años más tarde sus restos se depositaron en la Catedral de Campeche, donde estuvieron hasta marzo de 1987, cuando se trasladaron a la Rotonda de los Hombres Ilustres, en la ciudad de México, después de solemnes ceremonias en Veracruz, Campeche y el Castillo de Chapultepec.

justo sierra mendez

Justo Sierra Méndez

(1848-1912)

 Abogado, Escritor y Periodista. Nació en la ciudad de Campeche el 26 de enero de 1848. Fue hijo del gran literato e historiador yucateco Dr. Don Justo Sierra O’Reilly y de la Sra. Concepción Méndez y Echazarreta.

En ocasión del primer centenario de su nacimiento, la Universidad de la Habana, Cuba, lo designó el maestro de América. Justo Sierra Méndez fue poeta, historiador, auto teatral y novelista. Vivió y estudió en su tierra natal hasta 1857 cuando su familia cambió de domicilio a la ciudad de Mérida.

 A la muerte de su padre en 1861, la familia se trasladó a la ciudad de México, donde Sierra Méndez fue internado en el Liceo Franco-Mexicano y luego en el Colegio de San Ildefonso, donde hizo brillantes estudios, revelando su vocación literaria. Posteriormente, Sierra inició sus estudios de jurisprudencia en San Ildefonso y el 1871 obtuvo su título de abogado. Desde muy joven se inclinó por la Literatura y la Historia.

 El trabajo más antiguo de Justo Sierra es una disertación sobre el matrimonio. Fue testigo de la entrada a México de Maximiliano y Carlota en 1864, y fue durante la época del imperio que inició sus estudios de Jurisprudencia.

 En 1890 fue designado jefe de la delegación mexicana ante el Congreso Social y Económico Hispanoamericano, fue diputado del Congreso de la Unión, Magistrado de la Suprema Corte de la Nación, y Subsecretario y Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes de 1905 a 1911.

 Fue fundador de la Universidad de México en 1910. Al triunfo de la Revolución, el gobierno del Presidente Madero lo nombró Ministro Plenipotenciario en España, por su relevante personalidad intelectual.

 La obra de Justo Sierra Méndez es una de las más ricas y vastas de su tiempo, como es El Ángel del Porvenir. Registró las manifestaciones espirituales y culturales más significativas de la época de grandes cambios que le toco vivir.

 Narraciones, poesías, discursos, políticas educativas, doctrinas, ensayos, críticas e historia, forman el valiosos material de Don Justo Sierra Méndez. Siendo la poesía, el teatro y la prosa narrativa, obras de su juventud; la historia y la educación, de madurez; el periodismo político y la prosa literaria, ejercicio constante durante su vida.

 Murió el 13 de septiembre de 1912 en Madrid, tributándole solemnes honras fúnebres.

Sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres de la Ciudad de México.