Historia

Hace poco más de dos mil años, el actual territorio de Campeche fue ocupado por diversos grupos mayas que, una vez establecidos, construyeron grandes ciudades, desarrollaron su importante civilización y dejaron una huella que perdura hasta nuestros días. Su permanencia en territorio campechano abarcó desde el Periodo Formativo (600 aC) hasta el Postclásico Tardío y Terminal (1420 dC).

A lo largo de ese tiempo, los mayas alcanzaron un grado de evolución sorprendente, estructurando una sólida organización social, afianzando su economía basada en agricultura y el comercio, dándole un fuerte impulso al desarrollo de las artes y la ciencia. Fueron excelentes astrónomos y matemáticos, así como estupendos arquitectos y urbanistas.

Prueba de esto último se encuentra en algunas de las ciudades mayas de Campeche, como Calakmul, El Tigre y Cerro de los Muertos, en el sur de la entidad; Jaina e Isla de Piedras, en la zona costera; y Xcalumkín y Xtampak, en el norte.

A principios del siglo XVI, la entonces capital provincial de Can Pech fue avistada por la expedición comandada por el conquistador español Francisco Hernández de Córdoba, quien el 22 de marzo de 1517 la rebautizó con el nombre de San Lázaro. Años más tarde y después de varias incursiones en la zona, Francisco de Montejo, el Mozo, fundo el 4  de octubre de 1540 la villa de San Francisco de Campeche. Por ser el único puerto habilitado. Campeche se convirtió  en el punto desde el cual habría de iniciarse la expansión colonial española hacia el interior de Yucatán.

Una vez conquistado el territorio, la Villa de Campeche se convirtió –como tantos otros sitios del Caribe- en el blanco de los ataques piratas, quienes hacia finales del siglo XVI pretendían adueñarse de las riquezas de estas tierras recién descubiertas. La primera invasión a Campeche tuvo lugar en 1559, y posteriormente se dieron a los embates de Pie de Palo y Diego el Mulato, en julio de 1675. Después del violento ataque del pirata holandés Lorencillo, conocido como la Batalla de Campeche (1685), los habitantes de la villa presionaron a la Corona española para que construyera un sistema defensivo eficaz en la ciudad, cuyo trazo seguía ya el imperante en España: de damero, o tablero de juego de damas.

El 3 de enero de 1686 se decidió amurallar la villa y dio inicio la construcción de un polígono irregular de ocho lados, con un baluarte en cada vértice y cuatro puertas que comunicabas con el exterior. La obra tardo 18 años en concluirse (1704), dejando amurallado un espacio con una superficie de 80 hectáreas. Posteriormente, a mediados del siglo XVII, fueron construidos los fuertes de San José y San Miguel, con sus baterías de apoyo respectivas. Para entonces, la población maya había sido concentrada en Campechuelo, lugar donde se erigió el convento franciscano.

Durante el siglo XIX, Campeche se vio involucrado en diversas crisis políticas y económicas, por enfrentamientos tanto entre la península de Yucatán y el gobierno central de México, como entre las ciudades de Mérida y Campeche. Asimismo, el estado sintió la repercusión de los esfuerzos separatistas de Yucatán (1840-1846), la Guerra Civil Yucateca (1846-1846), y la denominada Guerra de Castas (1847-1854), que afectaron la estabilidad social y económica de toda la región.

Campeche se separó finalmente del gobierno de Yucatán en 1858, lo cual fue ratificado por el poder central del país en 1863. Sin embargo, durante el Imperio de Maximiliano, que dio inicio un año después, Campeche perdió otra vez su autonomía. Al triunfo de las fuerzas republicanas (1867), se oficializó nuevamente la separación del estado de Campeche.

A finales del siglo XIX inicio en México el periodo conocido como Porfiriato. Con Porfirio Díaz, dictador que ocupo el poder de 1887 a 1911, la economía campechana continuo basándose en la agricultura (maíz, arroz y caña), la ganadería para el mercado interno y la exportación de palo de tinte, sal y maderas. En la misma época, el estado se aventuró en la explotación del chicle, actividad que cobro gran auge en el siglo XX.

Además de esta importante fuente económica, durante el siglo pasado Campeche siguió produciendo resina de zapote, palo de tinte y henequén, e inició la explotación petrolera en su territorio. Poco a poco se crearon las entidades, legislaciones, condiciones y estructuras necesarias para la transformación de la sociedad y la economía de Campeche, hasta convertirlo en un estado moderno, que hoy en día apoya las necesidades de sus habitantes e invierte en la infraestructura que los tiempos demandan.

                          

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