Traje típico campechano

Mujer campechana.

La mujer que vivía dentro del recinto amurallado, vistió al principio el huipil y sobre éste una enagua o falda amplia llamada también “saya” que adornaba con amplios encajes traídos de Europa.

Más tarde dejó de usar el huipil y confeccionó una blusa o camisa que conserva la misma hechura de la parte superior del huipil original, con la excepción de que esta blusa se borda a mano, con hilos negros, alrededor del cuello, de forma cuadrada y de las mangas y del pecho, los motivos que se bordan están inspirados en las flores de cebolla y calabaza: la primera es más vistosa, y más rica en belleza, representando gran plasma, sobre el fondo blanco de lino un bordado de hilo de algodón negro con los símbolos del escudo de la ciudad, murallas y naves con velamen en actitud de arribo. La orilla del cuello y de las mangas lleva un breve encaje que confeccionan con hilos negros y con la misma aguja con que han bordado el “punto de cruz”.

Este encaje se denomina “puntillo” y algunas personas le llaman “lomillo”.

La falda o saya que llega hasta los tobillos es de percal o zaraza, tafeta fina o estampada o brocado español, a veces termina con un olán de la misma tela al cual llaman “arandela”.

Debajo de la saya lleva una pollera blanca, (la mujer campechana, es por naturaleza impecable y limpia) llamada enagua recogida al igual que la sava.

Complementan el traje un hermoso rebozo de Santa María, que saben llevar con gran garbo: este rebozo ha sustituido definitivamente a la pañoleta o mantilla española que anteriormente se portaba.

Por último las chanclas o chancletas, confeccionadas en suela dura y charol negro sobre la que se afanan los zapateros a dejar bordados en hilera blanca. Estas chanclas, tienen una reminiscencia morisca, invariablemente otra mezcla española, las puntas se proyectan hacia arriba, en la parte trasera en breve tacón ya que gustan las bailadoras de armonizar en los sonidos musicales con el golpe del tacón al bailar.

Se adornan además con peinetas de carey, semicirculares con incrustaciones de oro, monedas antiguas y piedras preciosas. De su cuello pende una gruesa cadena de oro llamada “soguilla salomónica”; a veces estas son tan largas que le dan tres vueltas al cuello bajándoles a la región del ombligo; de estas soguillas penden invariablemente seis monedas antiguas de 10 pesos de oro y rematadas por un doblón español o una imagen redonda y pesadas de oro puro. Los aretes son monedas y a veces una paloma prendida en el lóbulo de la oreja. Sostiene las alas y el pico respectivamente, breves cadenillas que rematan en esferas de oro puro. Su peinado es larga trenza y moño de vistoso color.